lunes, 22 de agosto de 2016

NIÑOS QUE PREGUNTAN

             
  NIÑOS PREGUNTANDO.  Imagen encontrada en la red.

La palabra "delirio" estaba en boca de todos, escribe Hugo Claus en su novela "Una dulce destrucción", donde describe la efervescencia que provocó CoBrA en Paris.  Una crónica de la primera exposición del grupo rezaba:"la locura elevada al rango de arte".
Delirio, locura, insurrección. La abstraccion parecía haberse eclipasado en el período comprendido entre 1925 y 1939 y resurge con fuerza en la posguerra.  La aparición del grupo CoBrA representa una reacción en toda regla contra el academicismo que se había adueñado del arte europeo, un cambio de actitud vital que se traduce en un expresionismo primitivo y violento.
La exposición "El grupo CoBrA en la colección del Stedelijk Museum de Amsterdam" reúne ochenta y dos obras de los principales artistas del grupo: los pintores h olandeses Constant, Corneille, Karel Appel, Anton Rooskens, Theo Wolvecamp, Eugène Brands, Piet Ouborg, Lucerbert, la escultora Lotti van der Gaag y el escultor americano de origen japonés Tajiri, el belga Pierre Alechinsky y los daneses Asger Jorn, Carl-Henning Pedersen, Henry Heerup y Robert Jacobsen. Ofrece una panorámica del trabajo de estos artistas durante los breves años en los que el grupo existió como  tal y pasa revista a las trayectorias personales que surgieron de él.
Más alla del mito de la vida peligrosa que rodeó a CoBrA, la exposición muestra el papel que una institución pública como el Stedelijk Museum desempeñó en su nacimiento.
William Sandberg, que había sido nombrado director del centro en 1938, apostó decididamente en favor del arte joven.  En 1949 organizó la primera exposición del grupo e inició una política de adquisiciones que, complementadacon las aportaciones de otras instituciones públicas y privadas, ha permitido reunir un fondo único de obras de CoBra.
El Stedelijk Museum asumía un papel activo frente a la experimentación artística internacional e iniciaba una trayectoria que le ha llevado en uno de los puntos de referencia del arte contemporaneo.

NIÑOS QUE PREGUNTAN  Autor: Karl Appel.  

Curiosamente no ha sido encontrada la imagen inmediatamente superior, la que llamó poderosamente mi atención  aquella primavera de 1996 y que no dudé en enmarcar a la entrada de mi dormitorio asturiano. Así de simple:  me imantó  sin conocer autor circunstancia ni título. Decididamente el instinto ignoto suele acabar  por decantarse debido a cierta fuerza de  gravedad/atracción-repulsión universal, mas para percibir su efecto hace falta perspectiva, llámese experiencia, cierto instinto estadístico  y actitud analítica hacia todo acontecimiento.  En palabras más simples para captar aromas conviene disponer de pituitaria desarrollada.

http://elpais.com/diario/2006/05/07/agenda/1146952804_850215.html

....copipego......

Karel Appel, pintor expresionista holandés


Fundó en 1948 el grupo Cobra junto con colegas daneses y belgas





Karel Christiaan Appel nació en Amsterdam el 25 de abril de 1921 en el seno de una familia de lecheros y barberos. Quiso ser pintor desde muy joven, a pesar del rechazo de su entorno que consideraba sus afanes una frivolidad. Como otros artistas de su generación, vio en la II Guerra Mundial la trágica derrota del antiguo régimen y abrazó la pureza creativa de la infancia y la vuelta a los orígenes a través del primitivismo de las formas. Ignorado al principio en su tierra y rechazado después por la crítica y el público, expuso por vez primera en solitario en Amsterdam en 1968. Para entonces, poseía ya varios premios internacionales y tenía estudios abiertos en Nueva York, Mónaco y la Toscana. Enfermo del corazón, falleció el 3 de mayo del presente año a los 85 años.


La trayectoria de Karel Appel, considerado el pintor expresionista holandés más señalado de la segunda mitad del siglo XX, ilustra la vida del artista hecho a sí mismo y en perpetua evolución. Hijo de un barbero que quería dejarle en herencia su oficio, su empeño en seguir su vocación pictórica le valió ser echado de casa poco antes de la II Guerra Mundial. En 1942 se matriculó en la Academia de Bellas Artes de Amsterdam. Allí trabó amistad con Constant Nieuwenhuis y Cornelis Beverloo, conocido luego como Corneille.
En 1944, y durante el denominado invierno del hambre, cuando el sur del país había sido liberado por las tropas aliadas, y el norte, aún ocupado por los nazis, se moría de hambre, abandonó la capital holandesa para no ser detenido por los ocupantes germanos.
En 1946 expuso en Groningen, al norte del país. Luego lo haría en Amsterdam en la muestra colectiva organizada por el Stedelijk Museum en torno a los Jóvenes Pintores del momento. Todavía un desconocido, decía buscar con sus colores brillantes y grandes trazos la armonía universal que sólo el arte podría lograr.
Willemijn Stokvis, historiadora del arte, explica las inquietudes de Appel comparándole con su colega y compatriota Piet Mondrian. "El primero busca una fórmula magistral que explique la formación del universo. El otro trata de despertar en sí mismo el impulso que habría originado la creación misma del universo". Los contemporáneos de Appel no apreciaron dicha empresa, especialmente cuando la canalizó a través de la vuelta a la pureza del primitivismo y de la infancia del grupo Cobra.
Formado en 1948 junto con Corneille, Constant y otros artistas daneses y belgas (Cobra es el acrónimo de Copenhague, Bruselas y Amsterdam), surgió tras su asistencia a un congreso sobre las vanguardias artísticas en París. Al ver sus primeras obras, una revista cristiana les aconsejó que las arrojaran al río. El colectivo publicaba una revista y trabajaban juntos en sus libros o pinturas. "Pinto como un bárbaro en estos tiempos bárbaros", decía.
En 1950, y después del escándalo desencadenado por la exhibición de varias de sus piezas en el Stedelijk Museum, viajó a París. Sus figuras humanas deformadas y los densos empastes de sus telas con colores muy vivos no atraerían a sus compatriotas hasta casi dos décadas después. "La pincelada desnuda; de eso se trata", señalaba al hablar de sus primeras piezas. "Cuanto más viejo me hago, más me renuevo. De ahí el entusiasmo que pongo en mi obra y en su colorido", aseguró hace dos años con motivo de la exposición organizada en su honor por Rudi Fuchs, entonces director del propio Stedelijk.
Con el tiempo, del primitivismo expresionista de Cobra pasaría a una pintura calificada por los expertos de "activa y con la ilusión del movimiento". En los años sesenta pintaba obras abstractas o bien figurativas. Además de los cuadros, abordó la escultura, los relieves en madera y aluminio, la litografía y los collages. Para el escritor belga Hugo Claus ilustró varios de sus poemas.
En 1953 expuso en el Palacio de Bellas Artes de Bruselas. Ese mismo año triunfó en la bienal brasileña de São Paulo y empezó a despegar. En 1954 ganaría el premio de la Unesco en la Bienal de Venecia y le llamaron de Amsterdam para que pintara un mural en la cafetería del Ayuntamiento. El encargo se tradujo en la obra Vragende kinderen, que podría traducirse por Niños curiosos, o Niños que preguntan. Compuesta por unas coloristas caras infantiles de grandes ojos y bocas abiertas, provocó tal rechazo interno que estuvo oculta durante una década.
En 1968 expuso en solitario y por fin sin discusión sobre su valía, en su país. Más que expresionista, se consideraba "un cirujano del espacio que pinta espacios humanos". Parte ya de la historia del arte, el grupo Cobra cuenta con un museo propio en la localidad holandesa de Amstelveen.-


* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de mayo de 2006


sábado, 13 de agosto de 2016

Contra agotamiento galbana

Debo reconocer lo que me ocurre cuando hace demasiado calor y la conexión a la red va tan lenta. Además está lo de las neuronas en mi haber, que debieron derretirse porque no las encuentro. Se debieron tomar unas vacaciones sin previo aviso y no deben tener demasiadas ganas de volver.
Mañana me tiro al monte a ver si pillo alguna despistada pastando entre las vacas o cabalgando sobre algún jabalí de tantos como abundan, quizás aún sobre las frágiles alas de cualquier mariposa retrasada, o quien sabe si acompañando a alguna lagartija entre tantas enanas que han debido eclosionar este verano. Sin mención a las hormigas que estas resultan demasiado trabajadoras en el estío y no parece que las neuronas fugitivas estén ya por semejante labor.